domingo, 22 de febrero de 2009

¿Voto por qué quiero o por qué debo?

Después de casi dos meses de vacaciones, este blog vuelve con todo.

Un tema que se discute actualmente en el Congreso es el de reemplazar el voto obligatorio por el opcional. Los partidos políticos que quieren que el voto obligatorio sea perenne son los que precisamente se nutren de este. El hecho de que Ollanta Humala pudo haber sido presidente es por demás preocupante; y el hecho que Alan García volvió a serlo también aunque un poco menos. En cada elección vamos por el mal menor, porque (sin ofender ni generalizar) hay gente ignorante en las áreas rurales del Perú que pensaron que Toledo era el descendiente de Pachacútec y Ollanta ídem. Esa gente que se reproduce cual cuy, al igual que mucha en las urbes, es el nutrimento principal de estos partidos. Imagínense una elección en la cual uno va a votar porque quiere y no decide en la cola por quién lo hará. Probablemente no veríamos congresistas “come pollo” ni “mata perros”. No es tan difícil si la ONPE se moderniza e instaura el voto electrónico en ciertas capitales de distrito, se podrían usar buses para transportar a gente de otros pueblos que quieran votar, y dejar el voto en papel para casos extremos. Vuelvo a repetir, no generalizo, estoy seguro que hay gente culta (si no lo es, siquiera tiene un sentido común) en nuestras áreas rurales, simplemente expongo un problema persistente en nuestra nación. El crecimiento del PBI no parece suficiente ningún año, principalmente por las abusivas tasas de natalidad en nuestro país.